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¡Atentos! Próxima publicación fotos 3D de Queen a cargo de Brian May y su compañía LSC

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Mientras tanto ¡Deseamos una pronta recuperación a Brian! Get well soon Bri! Big hugs!

QUEEN "ON AIR" The Complete BBC Sessions Lanzamiento 4/11/2016

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A 25 AÑOS ¡FREDDIE MERCURY MEXICO TE RECUERDA!

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"FREDDIE MERCURY - MESSENGER OF THE GODS"

28 de noviembre de 2014

Gorillaz y Queen, para acompañar muestra “En esto ver aquello. Octavio Paz y el arte” Museo del Palacio de Bellas Artes . Se elaboró una serie de listas de reproducción de música contemporánea. open.spotify.com/user/mbellasartes

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¡ Últimos días !
.Hasta el 4 de enero 2015.
Horario extendido 3 enero hasta las 23 hrs.
4 de enero hasta que se vaya el último visitante 
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@bellasartesinba
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The Fairy Feller's Master Stroke, pintura de Richard Dadd, que a su vez inspiró la canción de Queen del mismo nombre, por primera (y quizás única vez) en el Palacio de Bellas Artes como parte de la muestra En esto ver aquello. Octavio Paz y el Arte. ¡No te la perdas!
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Exposición Temporal  "En esto ver aquello. Octavio Paz y el arte"
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Exposición conmemorativa de los 100 años de nacimiento del premio Nobel de literatura, que permite explorar los textos del poeta alusivos a las artes plásticas mediante una selección de más de 220 obras maestras entre pintura, dibujo, escultura, gráfica, fotografía, libro objeto y obra mural de más de 80 reconocidos artistas. Esta muestra permite romper la línea del tiempo y superar las fronteras geográficas, mediante diálogos visuales y conceptuales entre obras, artistas, épocas, estilos y nacionalidades.

En el marco de la exposición “En esto ver aquello. Octavio Paz  y el arte”, el Museo de Bellas Artes, en colaboración con Lifeboxset y Spotify México, elaboró una serie de cinco listas de reproducción de música contemporánea, con el fin de ilustrar el recorrido por la muestra.
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Gorillaz y Queen, para acompañar muestra de Octavio Paz
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- La exposición se presenta en las salas del Museo del Palacio de Bellas Artes
- Se elaboró una serie de listas de reproducción de música contemporánea
- La selección de canciones para ilustrar el recorrido fue adaptada a cada apartado de la muestra
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CIUDAD DE MÉXICO (12/NOV/2014).- En el marco de la exposición “En esto ver aquello. Octavio Paz  y el arte”, el Museo de Bellas Artes, en colaboración con Lifeboxset y Spotify México, elaboró una serie de cinco listas de reproducción de música contemporánea, con el fin de ilustrar el recorrido por la muestra.

La propuesta incluye alrededor de 25 canciones inspiradas en los núcleos temáticos de la exposición. El primer playlist, a cargo de LifeBoxSet parte de una visión general de la exhibición y está conformada por artistas como como John Cage, Los Panchos, Gorillaz, Devendra Banhart y Queen (
Tema: The Fairy Feller’s Master Stroke, como recordarán ispirado por un cuadro del mismo nombre, obre de Richard Dadd).

El segundo playlist lleva el nombre de “Historia de México” y fue creado por el integrante de La Maldita Vecindad, Roco Pachukote, para el segundo piso del museo cuya temática gira en torno a la historia del arte nacional.

La tercera lista de reproducción fue seleccionada por Camilo Lara del Instituto Mexicano del Sonido que con música de The Books, Richard James, Jean Jacques Perrey, Raymond Scott y Can, recrea los sonidos para acompañar "Diálogos entre artistas".

El cuarto playlist está dedicado a la Sala Diego Rivera donde se encuentra la temática "La sonrisa de Eros", que narra el paso de Paz por la India y su interés sobre temas como el erotismo, el deseo, el cuerpo y la escritura, y estuvo a cargo de Natalia Lafourcade.

"Movimientos artísticos", título de la quinta lista de reproducción, fue realizado por Quique Rangel de Café Tacvba, quien escogió los temas musicales con base en los primeros cuatro núcleos temáticos de la exposición: "El cubismo y Picasso", "Marcel Duchamp. Apariencia desnuda", "Caminos a la abstracción" y "La subversión surrealista".
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** Para acceder a la aplicación, los usuarios deberán descargar la aplicación Spotify y seguir el perfil del Museo: mbellasartes (open.spotify.com/user/mbellasartes) para después, colocarse los audífonos mientras recorre la exposición. Las listas de reproducción podrán encontrarse en el link:
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 museopalaciodebellasartes.gob.mx/micrositios/op/playlist.php.

La exposición En esto ver aquello Octavio Paz y el arte se presenta en todas las salas de exhibición del Museo del Palacio de Bellas Artes, vestíbulo y explanada; y estará abierta al público hasta enero de 2015, de martes a domingos, de 10:00 a 17:30 horas.
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Fuente: www.informador.com.mx
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IMPORTANTE "The Fairy Feller's Master Stroke" de Richard Dadd en la Ciudad de México

1.- El cuadro "The Fairy Feller's Master Stroke" del pintor Richard Dadd sí se encuentra en la muestra "En esto ver aquello", se encuentra en el núcleo "El aquí y el allá" en la sala Paul Westheim (a un lado del restaurante)

2.- Se pueden tomar fotos y video de ciertas obras, algunas colecciones nos piden que sus obras no sean fotografiadas. Esto se indica con un vinil de una cámara justo a un lado de la ficha

3.- ¿La música de las playlists? Sí la música se escucha sólo a través de celulares porque dentro de sala hay audios y videos complementarios al discurso curatorial

4.- La aplicación para descargar las playlists es Spotify y no tiene ningún costo para descargarla entra a : mbellasartes open.spotify.com
museopalaciodebellasartes.gob.mx

5.- El domingo es entrada gratuita y de martes a sábado puedes entrar gratis si cuentas con credencial de estudiante, maestro o INAPAM.De lo contrario el costo es de 43 pesos.

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¡Realmente NO se pierdan esta genial exposición!
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Richard Dadd en Bellas Artes
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Teresa del Conde
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No sólo por parte de siquiatras, sicólogos o aspirantes a dichas profesiones, sino por curiosidad, vale la pena no dejar de lado en la exposición dedicada a Octavio Paz el cuadro que se encuentra en la sala Paul Westheim, anexa al restaurante y que puede fácilmente pasar desapercibido. Esa sección suele ser omitida por los visitantes y es una de las mejores. El autor al que me refiero es un artista asesino, y el poeta, que pudo conocer el cuadro casualmente en una exhibición londinense; le dedicó unos párrafos sustanciosos, ahora felizmente comentados por Anthony Stanton para el libro catálogo cuya presentación y circulación es inminente.

No fue Octavio Paz descubridor de Dadd, el pormenorizado capítulo que le dedica John MacGregor está basado en acuciosa investigación llevada a cabo por años en archivos del Hospital Bethlem. Sucedió lo que sigue: el 28 de agosto de 1843, Dadd asesinó a su padre a cuchilladas "sin ser provocado" mientras paseaba con él en Cobham Park. De inmediato se trasladó a Francia con pasaporte falsificado y llegó a Clermont, donde intentó nuevo homicidio, fue detenido y repatriado. Alexander Sutherland, médico "alienista" del St. Luke Hospital lo declaró entonces "irreponsable de sus actos". Permaneció como criminal y como paciente enfermo mental primero en Bethlem y luego en Broadmoor. No pintaba ya, en un cierto momento retomó la pintura y tardó 13 años a lapsos en la realización del cuadro que tenemos ahora a la vista.

Su reputación como pintor de Fairy subjects es del siglo XIX. Burne Jones, en algunos de sus cuadros, como La reina del aire, ofrece analogías, sobre todo vegetales, con Dadd, sin embargo y pese a los trabajos que de éste se conservan en el acervo del hospital, sólo el cuadro adquirido por la Tate Britain ha atraído investigaciones serias.

¿Es una obra maestra? En el contexto de la pintura victoriana, que tuvo como protagonistas a varios de los prerrafaelitas, no lo es, pero sí en la trayectoria de su autor.

No ofrece un solo rasgo de locura ni de manierismos sicóticos formales y eso se puede calibrar en la misma sala, compaginándolo con las reiteraciones a línea de la delicada pieza Tren con plumas, del mexicano Martín Ramírez –quien fue también estudiado por Paz–. La pieza de Ramírez guarda alguna analogía meramente formal con El nadador ciego (1934), de Max Ernst, que se encuentra en la Sala Nacional en el contexto del surrealismo. La diferencia está en que la estereotipia de Martín Ramírez permeó prácticamente la totalidad de su producción. Max Ernst inteligentemente estudió el arte de los enfermos mentales, pero aun en ese rubro su producción no es estereotípica.

Creo erróneo considerar que Richard Dadd es pre-surrealista, pues a diferencia del conde de Lautremont (Isidore Ducasse) ni siquiera fue uno de los "manes" del surrealismo. No lo fue dado el casi total desconocimiento de su obra hasta el momento en que un siquiatra historiador del arte empezó a recopilar y analizar estos casos en el libro titulado The Discovery of the Art of The Insane, que resulta complemento muy pertinente para quien estudia estas manifestaciones expresivas que, dígase lo que se quiera, están dentro del contexto de la historia del arte y allí está el puente que Octavio Paz tira desde su ventana de Cambridge cuando escribe las narraciones poéticas que integran El Mono gramático, donde incluye su visión de Dadd. La primera edición en francés apareció en 1972 en la colección Senderos de la creación.
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"El gran golpe del leñador mágico
Veredas transitadas por seres más pequeños que una hormiga, castillos construidos en un milímetro cúbico de ágata, ventisqueros del tamaño de un grano de sal, continentes a la deriva en una gota de agua (...) El microscopio de la fantasía descubre criaturas distintas a las de la ciencia pero no menos reales". 
Octavio Paz

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Arte y locura entrevista con Anthony Stanton
“Sabemos que no todos los locos son genios y que muy pocos genios son locos, pero es un hecho que la época romántica solía identificar genialidad y locura.”
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"El primero que realmente le da valor al cuadro es Octavio Paz, quien vivió en Cambridge en 1970. Ve el cuadro en Londres, queda hechizado e incorpora unas páginas en su libro "El Mono Gramático" , en el que propone que el cuadro habla del terrible drama del parricidio y de la probable liberación de Dadd a través de la imaginación. Paz entiende esta pintura como una forma de autoterapia , Dadd plasma su sufrimineto, lo que hizo, y los posibles caminos de la liberación a través de la imaginación".
Anthony Stanton
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Paz rescató a Richard Dadd.- Stanton
terra.com.mx
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Anthony Stanton valora alcances de muestra sobre Octavio Paz y el arte
rotativo.com.mx
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Capitulo III
EL DEVENIR HACIA EL JARDÍN 
2. La angustia del “ir hacia” ante lo estático: Richard Dadd. 
The fairy-feller's masterstroke: la obra maestra de Richard Dadd comentada por Octavio Paz
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¿Han escuchado el segundo disco de Queen, el magistral Queen II?
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¿Y qué les parece el tema "The Fairy Feller's Master Stroke"? Como sabemos composición de Freddie Mercury basada en la obra del mismo nombre realizada por el pintor Richard Dadd. ¿Están de acuerdo en que, como señala Luis Guadalupe en el texto publicado en su blog ( ¡gracias!) , se trata de una "genialidad total" ? He aquí el audio del tema, composición del mismo nombre de Freddie Mercury incluida en el disco Queen II.
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Toni Valdivia
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David R. Fuller

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Y he aquí la excelsa versión del CD Live at the Rainbow '74 lanzado este año.
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Prometeus
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La pintura comentada es maniacamente detallista, como suelen serlo las vegetaciones de Burne Jones. Es incontable el número de personajes que aparecen, algunos pueden incluso estar inspirados en Sueño de una noche de verano, todos, gnomos, elfos, reinas, o freaks caen dentro del contexto de Fairy subjects. De aquí el título del cuadro: The Fairy Feller’s Master Stroke.

El problema con la traducción es que feller quiere decir leñador, pero Fairy feller’s quiere decir fellow, compañero o colega de las hadas. ¿El propio Dadd puso título a su cuadro?, supongamos que sí. El master stroke consiste en que el principal protagonista a mayor escala y único personaje realmente "activo", visto de espaldas, blande un hacha de doble filo, espera una señal para dar el golpe y si la pintura tuviese secuencia partiría en dos una formación semejante a fruto oscuro que ha sido vista como avellana.

La avellana tiene ciertas propiedades mágicas según algunas creencias, pero es pequeña, de color algo más claro y veteado, puede asemejarse a un ojo, más que a una cabeza, no importa, admitamos que la transposición cabeza, como forma oblonga que va a ser partida, es un residuo transfigurado del propio autor del cuadro para ¿confesar?, ¿explicar su crimen puesto que es hijo de Osiris?

¿Es de todos modos un cuadro catártico-testimonial? Se dice que no fue terminado, no es así, con todo y la técnica microscópica, el pintor lo dejó porque ya no tuvo espacio dónde incluir algo. Eso es lo que se ve en el cuadro.
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Fuente: www.jornada.unam.mx

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Octavio Paz.


Teresa del Conde: Richard Dadd en Bellas Artes


La pasión según Richard Dadd
El alucinado Richard Dadd
Vacío , de Richard Dadd
Richard Dadd (Chatham, Medway, Kent, 1 de agosto de 1817 – 7 de enero de 1886)
El museo imaginario de Octavio Paz
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Casa de la presencia: Octavio Paz y el arte
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Por Adolfo Castañón
Noviembre 2014 
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En esto ver aquello congrega más de doscientas obras de diverso formato, tendencia, origen, estilo y época. Se articula en tres polos: arte moderno, arte mexicano prehispánico y colonial, arte oriental. La muestra que ahora se exhibe en el museo del Palacio de Bellas Artes se inspira y amplía la exposición Los privilegios de la vista, que fuera inaugurada el 28 de marzo de 1990, en vida del poeta, en el Centro Cultural Arte Contemporáneo.

El arte era y es importante en la concepción que Paz tenía tanto de su propia obra como de la cultura. En la primera, los vasos comunicantes entre arte y poesía quedan manifiestos por el hecho de que, además de lo escrito en prosa sobre arte, la obra poética misma despliega su manto de palabras envolviendo a las obras y a los artistas, como, por ejemplo, los poemas dedicados a Miró y a Rauschenberg en Árbol adentro.

Para el autor de Apariencia desnuda. La obra de Marcel Duchamp, el arte no era un accidente, algo externo a su propia creación ni a la escritura de su discurso poético y político, crítico. El arte era algo esencial. Esa condición es la que hace de esta exposición el eje alrededor del cual gravitan las conmemoraciones del centenario del poeta. “Los privilegios de la vista”, cabe recordarlo, era el título de la sección dedicada al arte en uno de los primeros libros de madurez de Octavio Paz: Puertas al campo (1966); la frase proviene de un verso de Luis de Góngora: “ejecutoriando en la revista / todos los privilegios de la vista” (“Al favor que San Ildefonso recibió de Nuestra Señora”, 1616). Si el hombre, como se dice en la advertencia de ese libro, es el olmo que da peras, estos frutos son el poema y la obra de arte. El hombre: animal que produce poemas; animal que produce obras de arte. Discípulo y lector de Charles Baudelaire, Paz lo fue también de otros escritores y pensadores sensibles al misterio de lo real encubierto en la expresión artística: Martin Heidegger, André Breton, André Malraux, Marcel Duchamp, Fernando de Szyszlo, Élie Faure, Bernard Berenson, Dore Ashton, José Juan Tablada, Luis Cardoza y Aragón, Xavier Villaurrutia, Jorge Cuesta, Juan García Ponce, Marta Traba, Salvador Elizondo, Damián Bayón, Saúl Yurkievich, Julio Cortázar, etcétera.

¡Cuidado! No hay que tropezarse; no hay que reducir esta exposición a una traducción o trasposición del discurso de Octavio Paz sobre el arte; desde luego, ese discurso aflora en el intersticio entre una obra y otra, como un umbral que enmarcara con su irradiación verbal la masa crítica y poética que encierra esta prodigiosa suma.

La exposición puede ser recorrida de muchas formas y según el ánimo y la disposición de cada cual. Hay que poner el cuerpo y echar pierna, estar dispuesto a subir escaleras y recorrer los tres pisos del Palacio de Bellas Artes con sus pasillos, pasadizos, salones, salas, salitas, rincones, pabellones, donde no solo hay cuadros, sino maquetas, esculturas, libros, proyecciones, sorpresas y más sorpresas.

En esto ver aquello se puede y debe, en primer lugar, recorrer como quien toma una lección sobre el arte moderno a partir de las manifestaciones de sus actores, agentes, efectos, causas, orientaciones y circunstancias. Cabe también leerla siguiendo las huellas y correspondencias entre las obras expuestas y la escritura y los silencios del propio Paz. No puede desde luego descartarse la visita abierta y cándida del que va al Palacio de Bellas Artes como quien asiste a un ritual donde el espacio se le transformará en “casa de la presencia” y donde lo sorprenderán las fuerzas de lo increado cautivas en la creación. Tampoco se puede desautorizar la actitud de quienes van al museo a hacer un juramento amoroso ante, digamos, un cuadro de Robert Rauschenberg, Joan Miró, Rufino Tamayo, Frida Kahlo, Remedios Varo, Max Ernst, Vicente Rojo, Juan Soriano, Balthus, Leonora Carrington, Manuel Felguérez, Juan Gris, Georges Braque, Pablo Picasso, Diego Rivera, Wassily Kandinski, Jasper Johns, Edvard Munch, Saturnino Herrán, Hermenegildo Bustos, José Guadalupe Posada, Edward Hopper, Giorgio de Chirico, Pierre Alechinsky o de la propia Marie-José Paz, o ante una escultura de Henry Moore o de Eduardo Chillida, Marcel Duchamp, Brian Nissen. Estamos entre amigos y presencias amistosas: bienvenidos a la “Casa de la presencia”.

Ningún paseo será inocente. Cada paso está vigilado por la mirada de la analogía que sabe en esto ver aquello y seguir la música disruptiva del pensamiento en acción y obra, trazo, forma y color. Desde luego, la exposición se puede visitar como quien sigue un curso sobre la educación estética del hombre en el mundo contemporáneo y se expone a la irradiación de las energías solventes y disolventes, pedagógicas y anagógicas, que encierra este espacio imantado por la mirada tutelar de alguien que hizo del mirar una vía de acceso a realidades y esferas superiores, distintas. De ahí que el que visite esta exposición con los sentidos abiertos corra el riesgo de sentirse transportado a otras esferas y concordias. La exposición se va elevando como una sinfonía de obra en obra, poderoso faro a la orilla del mar de la historia del arte y de la cultura. Un faro, desde luego, que acaso permita al espectador salvarse del naufragio o al menos tomar el buen rumbo hacia el horizonte o la tierra firme. Más que un libro, la exposición se abre como una mina al aire libre, como una biblioteca y –como sugiere su título–se da como una catapulta analógica capaz de transportar a otros espacios. Se antoja pensar en términos editoriales que la exposición se desdobla en uno o varios volúmenes en donde se alojaran no solo los textos luminosos escritos por Octavio Paz sino las biografías de los artistas y la esquina real o imaginaria donde –ambos: poeta y artista– se encontraron. La fantasía del paseante improvisa la memoria improbable de las cartas cruzadas entre algunos de los artistas y el poeta, por ejemplo, las de Rufino Tamayo o Vicente Rojo a Octavio Paz... Está en juego y se juega en nosotros, aquí, “una nueva universalidad plástica”, fundada en el reconocimiento de la libertad. El secreto, uno de los secretos o claves de la escritura de Octavio Paz, es su memoria visual, su experiencia y su saber intuitivo que le permite saber que Rufino Tamayo desciende de Georges Braque y que, en última instancia como dice André Malraux, “el arte es el único absoluto”.

A la sombra de esa verdad, que se abre paso en la experiencia crítica de Paz como una ola, se inscribe esta vertiginosa lección. No se ha dicho lo suficiente que cuando Octavio Paz llega a París en 1946 tendrá una revelación: el encuentro con Rufino Tamayo y su pintura. Como aquel que cierra los ojos para ver el mundo exterior, Octavio Paz descubre en París otro México a través de la pintura de Tamayo que también le abrirá las puertas del arte moderno y contemporáneo.

Lo absoluto es lo perdurable: Paz vuelve los ojos al examen del arte con una exigencia de contemporaneidad, de presencia e inmediatez y con un lenguaje preciso y a la vez plástico. Se asoma al pasado prehispánico y colonial desde la misma altura inteligente con que sorprende al arte moderno y contemporáneo. Encuentra que uno y otro están ordenados por un movimiento y una visión rítmica: son calendarios danzantes. Esos encuentros son los que se traducen en esta “casa de la presencia” que es En esto ver aquello. ~
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Fuente: www.letraslibres.com
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En esto ver aquello: Las obras que Octavio Paz admiró, reunidas en el Palacio de Bellas Artes

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El objetivo de la exposición es establecer un diálogo entre los escritos del poeta, las piezas expuestas y el espectador, a través de un recorrido que incluye 228 obras y objetos provenientes tanto de museos internacionales como nacionales, entre los que destacan libros objeto, primeras ediciones, piezas prehispánicas, pinturas, esculturas, gráficas, fotografías y grabados. Se trata de un viaje de la historia del arte universal a través de los ojos de Paz.
La muestra conmemorativa, que estuvo a cargo de Miguel Fernández Félix, director del MPBA, y Héctor Tajonar, curador, abarca todas las salas del recinto al igual que su explanada. Entre la selección se encuentran obras de artistas reconocidos como Wassily Kandinsky, Paul Klee, Jackson Pollock, Henry Moore, Joan Miró, Juan Soriano, Manuel Felguérez, Carlos Mérida, José Luis Cuevas, Ángel Zárraga, Marcel Duchamp, Mark Rothko, Robert Motherwell y Pablo Picasso, entre otros.

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Nota completa: www.arteycultura.com.mx
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